Reunificación de deudas para casos difíciles

Conseguir solventar todas tus deudas puede ser una tasca cargada de dificultades. Ya no es solo el peso que llevas encima cada día, sino que, además, sabes de la delicadez de tu caso, algo que tendrás que solventar lo antes posible antes de que tus problemas se agraven todavía más.

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La reunificación de deudas en casos difíciles puede presentarse en diferentes contextos, pues abarcar la totalidad de casos que se consideran de alta dificultad a la hora de las deudas de dinero es difícil sin entrar en ciertos casos de manera específica.

Por otro lado, si consigues reunificar todas tus deudas agrupando todos tus casos difíciles podrías llegar a conseguir ventajas sustanciales, tanto en la metodología del pago, los intereses y condiciones variarán, podrás organizarte mucho mejor tu patrimonio y vida económica… 

En otras palabras, únicamente deberías depender de un pago mensual.

Si bien este pago mensual podría ser elevado, es mucho mejor para ti saber que, una vez te lo quitas de encima, no tienes que pensar en él hasta el mes que viene, cosa que te da la ventaja de poder plantear tu estrategia para, poco a poco, sacarte esta lorza de encima.

¿Cuándo se considera complicada la reunificación de deudas?

Una reunificación de deudas resulta en casos difíciles cuando te encuentras ante ellas con el mínimo de recursos, o ninguno, para hacerles frente de manera solvente, convirtiendo una sola pendiente en una subida larga y tediosa.

Esto puede ir desde acumulación de pagos pendientes, y que no han sido controlados durante muchas semanas, a préstamos que se hayan alargado o nuevos gastos que no habías previsto, pero que deben ser cubiertos por necesidades básicas u otros problemas que surgen durante el día a día y son imposibles de prever.

En este caso la reunificación de deudas puede complicarse hasta el punto que debas replantearte tu gestión del patrimonio, pues los pagos, repartidos durante todo el mes de manera arbitraria, empiezan a principios de mes y ya no descansas hasta el final, cosa que te resulta imposible de gestionar de manera coherente.

Tipos de casos difíciles 

De entre todos los casos difíciles hay tres en concreto que destacan por encima de los demás. Cuando hablamos de una reunificación de deudas en casos difíciles, el sentido es literal, pues en estos contextos pueden llegar a encontrar muchos obstáculos hasta poder superar la barrera que te llevará a poder resolver tus problemas con entidades financieras.

Los tres tipos de casos difíciles se dividen en:

Cubrir tus deudas sin aval: se produce cuando no tienes ninguna persona física o jurídica que pueda avalar a la hora de coger un préstamo personal para poder cubrir todas tus deudas actuales y, acto seguido, poder reunificarlas.

Reunificar tus deudas sin hipoteca: es similar a cuando no tienes un aval, pero, en este caso, no puedes usar ninguna propiedad como garantía y debes valerte de un tercero que te pueda cubrir las espaldas en caso de que te quedes sin recursos para salvar tu patrimonio.

Enfrentar tu caso al Asnef: si llega el caso de que debes limpiar tu nombre de los informes de Asnef, los cuales te califican como moroso, poder reunificar tus deudas resultará bastante difícil, pues ninguna entidad te dará un crédito en esas circunstancias. 

Lo que te interesa es pedir un nuevo préstamo, cubrir las deudas existentes, y que Asnef te olvide.

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